¿Podrá Gisela Delgado asistir a la Feria del Libro de Gotemburgo?

Publikation
Misceláneas de Cuba
Datum
2005-12-01

Esta pregunta se la hace el periodista independiente Johan Karlsson, en denunciante crónica publicada en Internationella Torget (Plaza Internacional), principal órgano de publicidad de la Feria del Libro y la Biblioteca de Gotemburgo (29/9-2/10).

“Por tercera vez, Gisela Delgado, de las Bibliotecas Independientes de Cuba, es invitada a la Feria del Libro en Gotemburgo. Hasta ahora se le ha negado el permiso de salida.” Con estas palabras a modo de subtítulo abre el escrito, cuya traducción al castellano ponemos a disposición del lector.

El activista pro derechos humanos Johan Karlsson colabora activamente con el Swedish International Liberal Centre (SILC), participando en particular en iniciativas de apoyo a los demócratas cubanos. En junio último viajó a Cuba en calidad de “turista pro democracia”, modalidad del turismo organizado que, entre otros actores, los mozos liberales suecos han desarrollado sistemáticamente los últimos años.

Cuando llego de visita a casa de Gisela Delgado, un albañil está reparando la cocina dañada por el agua tras la última tormenta. También en el Vedado, el moderno barrio del este habanero, las casas están en ruinas. Nos sentamos en el sofá de hule en la sala. Afuera en el balcón, los pájaros enjaulados tratan de ahogar la resonancia del taladro.

Gisela Delgado es coordinadora de las Bibliotecas Independientes y figura central en el movimiento democrático cubano.

Ahora los días los dedica empero a luchar por su esposo encarcelado, Héctor Palacio Ruiz. El jueves 20 de marzo del 2003, la policía vino a arrestarle:

– Cercaron toda la calle y más de 30 policías armados asaltaron nuestro apartamento. ¡Como si fuéramos terroristas!

Tanto Gisela Delgado como Héctor Palacio Ruiz trabajan por el cambio. Él es uno de los líderes del Proyecto Varela, el cual ha recogido más de 20 mil firmas exigiendo un referéndum sobre democracia y derechos humanos.

Tras una noche de allanamiento, la policía tomó consigo sacos con más de mil libros, discos compactos, casetes, fotos, una máquina de fax y otra de escribir, así como ropas, dinero personal, e incluso un tubo de crema dental.

Más tarde Héctor Palacio Ruiz sería condenado a 25 años de prisión. Desde noviembre de 2004, cumple su condena en el hospital de la penitenciaría Combinado del Este.

– Después de seis infartos, se le dificulta el habla y la memoria le falla. Sin embargo, no ha sido atendido por especialista alguno, cuenta Gisela Delgado.

Los doctores de la prisión mantienen su diagnóstico en secreto, pero todo indica que Héctor sufre las secuelas de la presión alta después de 6 meses en una abrasadora celda de castigo.

– Tratan de borrarle su alma. Esta tortura le ha destruido su salud, pero no su convicción.

Más de 70 opositores fueron arrestados al mismo tiempo que Héctor Palacio Ruiz: dirigentes sindicales, periodistas, al igual que 15 bibliotecarios independientes, cuyos libros fueron confiscados de sus bibliotecas. La policía llamó a interrogatorio al resto de los bibliotecarios, amenazándolos con cárcel de continuar con esa actividad.

No obstante, el movimiento bibliotecario en Cuba ha sobrevivido. Tomó un mes asimilar la conmoción, relata Gisela Delgado. Luego decidió continuar.

Antes de la llamada ola represiva del 2003, existían 103 bibliotecas. Hoy son 75.

Las bibliotecas independientes ofrecen libros y revistas que los cubanos no pueden leer en otra parte. Pero lo que realmente las convierte en amenaza para el régimen, es que crean un espacio público donde las personas pueden encontrarse y conversar fuera del control de éste.

– Llenamos un vacío en la sociedad cubana. Pero el Gobierno no quiere reconocer su incapacidad de abastecer a los ciudadanos con conocimiento. ¡Ellos nos llaman “bibliotecarios subversivos”!, dice Gisela Delgado, y nos reímos de lo involuntariamente cómico en el lenguaje prepotente del régimen.

Gisela me muestra su biblioteca que ha llamado con el nombre de la poetisa Dulce María Loynaz. En casi 12 m² hay libros desde el piso hasta el techo. Ella ha podido reemplazar las obras confiscadas por medio de donaciones. Yo mismo le entrego una bolsa con un poco de todo: desde Paul Auster hasta P. O. Enquist, así como algunas revistas. Gisela Delgado vela porque los libros circulen entre las bibliotecas de todo el país.

Actualmente las bibliotecas llevan a cabo su concurso anual de escritura dirigido a escritores, poetas y periodistas que por motivo de la censura no pueden publicarse en Cuba. Las bibliotecas independientes le dan la oportunidad de ser leídos y escuchados. Los ganadores son publicados en la antología Ojos Abiertos, impresa en el extranjero. Por cada año que pasa, las colaboraciones son más y mejores.

Días más tarde, me encuentro nuevamente con Gisela Delgado en la Iglesia de Santa Rita, en Miramar, Habana del Este. Aquí se reúnen todos los domingos las esposas de los prisioneros políticos. Después de la misa, hacen fila para marchar a lo largo de la 5ta. Avenida, frente a las embajadas extranjeras y el Museo de la Seguridad del Estado. Por ser el Día de los Padres, más de lo habitual se han congregado: aproximadamente 60 personas. Todas están vestidas de blanco, el color de la pena. Algunas llevan impresas en sus pulóver imágenes de sus esposos. Gisela porta una banderola que exige “Amnistía”.

El régimen no se ha atrevido a reprimir la manifestación de las esposas, aunque sí organiza demostraciones en contra y manda allí policías “de todos los colores”, como una de las esposas menciona: los corrientes con uniformes azules, los militares de verde y la policía política vestida de civil. Este domingo la policía mantiene sin embargo un perfil bajo. Probablemente han entendido que mientras más movilizan, mucho más se compenetran las esposas.

Los carros que pasan a lo largo pitan mostrando su apoyo. Dentro de poco tendremos todos que correr a guarecernos dentro de la iglesia de otro diluvio. El calor sube de nuevo cuando las mujeres cantan salmos, charlan y se abrazan mutuamente.

– Llevo conmigo un profundo vacío en el corazón, dice Gisela. Lo injusto de la situación causa dolor. Pero también estamos enormemente orgullosas de habernos liberado de la impronta ideológica. Vivimos como una familia libre.

Nota: Al final del artículo de Johan Karlsson – donde se informaba sobre otras actividades relacionadas con Cuba –, igualmente se notificaba que se había reservado espacio para la bibliotecaria cubana en caso de que esta puediera asistir a la misma. Las pertinentes autoridades del régimen castrista no le permitieron desgraciadamente asistira la Feria del Libro

(Notas, introducción y traducción del sueco: Alexis Gainza Solenzal).

2006-07-07 11:48

Och du är?

Mothugg är Johan Karlsson Schaffer. Jag skriver om politik. Läs mer…

Sök

Sök Mothugg

Nya inlägg

Nya kommentarer

  • Mark Klamberg: Flera av de traktat du pekar har få...
  • Erik Jennische: Det finns en parallell i den närmast...
  • Joakim: Vi drar til Nordkorea i april neste år etter å ha...
  • Ulf Stallknecht: Fenomenet med fria samtal förekom redan...
  • Jan Wiklund: Otroligt med dessa akademiker. Hur kommer...

Populära inlägg

Kategorier

Knuffslem

RSS Nytt på NPPR.se

Vid den här tiden